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<channel><title><![CDATA[Jorge-r.com - Blog/Espa&ntilde;ol]]></title><link><![CDATA[http://www.jorge-r.com/bloges]]></link><description><![CDATA[Blog/Espa&ntilde;ol]]></description><pubDate>Fri, 15 May 2026 23:23:36 -0500</pubDate><generator>EditMySite</generator><item><title><![CDATA[Cuando ellos no confían en ti (y tú no confías en ellos)]]></title><link><![CDATA[http://www.jorge-r.com/bloges/cuando-ellos-no-confian-en-ti-y-tu-no-confias-en-ellos]]></link><comments><![CDATA[http://www.jorge-r.com/bloges/cuando-ellos-no-confian-en-ti-y-tu-no-confias-en-ellos#comments]]></comments><pubDate>Mon, 27 Apr 2026 13:30:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.jorge-r.com/bloges/cuando-ellos-no-confian-en-ti-y-tu-no-confias-en-ellos</guid><description><![CDATA[       La confianza es una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de construir en el ministerio. No solo ganar la confianza de las personas, sino tambi&eacute;n confiar en las personas. No estoy seguro de la raz&oacute;n exacta, pero es real. Cr&iacute;ticas silenciosas, quejas no expresadas, comparaciones con otros ministerios; la lista de inseguridades que intentan colarse en mi coraz&oacute;n es interminable.&iquest;C&oacute;mo se supone que debo seguir haciendo lo que Dios me llama a hacer [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.jorge-r.com/uploads/1/2/6/6/126612031/img-3694_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">La confianza es una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de construir en el ministerio. No solo ganar la confianza de las personas, sino tambi&eacute;n confiar en las personas. No estoy seguro de la raz&oacute;n exacta, pero es real. Cr&iacute;ticas silenciosas, quejas no expresadas, comparaciones con otros ministerios; la lista de inseguridades que intentan colarse en mi coraz&oacute;n es interminable.<br /><br />&iquest;C&oacute;mo se supone que debo seguir haciendo lo que Dios me llama a hacer cuando lucho por confiar y por ganarme la confianza de las personas a las que &Eacute;l me ha llamado a ministrar? As&iacute; es como funciona el ministerio: requiere altos niveles de vulnerabilidad en un entorno donde las personas suelen tener expectativas altas (y a veces no expresadas).<br /><br />En el ministerio, no solo se te juzga por tus habilidades, sino por tu car&aacute;cter, tu familia y tu vida privada. Eso crea un muro defensivo natural que hace que "confiar en los dem&aacute;s" se sienta como un riesgo para la seguridad. Debes saber que eres llamado. A menudo aterrizo en la simplicidad cuando trato de dar sentido a las complejidades del ministerio.<br /><br />Por ejemplo, creo que la confianza es un regalo y no algo que debo ganar. Si bien la credibilidad se construye con el tiempo, no puedo obligar a las personas a confiar en m&iacute;. A veces, el movimiento m&aacute;s saludable es ser consistentemente yo mismo y dejar que el "ganar" suceda a su ritmo, no al m&iacute;o. Y muchas veces, algunas personas nunca confiar&aacute;n en m&iacute;.<br /><br />Otra cosa que tengo que recordar constantemente es que mi capacidad para liderar no depende totalmente de la aprobaci&oacute;n de las personas. Cuando he intentado liderar de esa manera, me he agotado. Debo recordar que he sido llamado por Dios. Mi confianza est&aacute; en el Se&ntilde;or que me llam&oacute;. Este llamado es afirmado por Dios a trav&eacute;s de la Iglesia y los l&iacute;deres por encima de m&iacute;. Si alguna vez me salgo de la l&iacute;nea, esa es una historia diferente. El llamado me mantiene enfocado. Si el llamado es seguro, las fluctuaciones de la gente se convierten en "el clima" del d&iacute;a en lugar de ser "el clima" de la regi&oacute;n.<br />&#8203;<br />Las inseguridades prosperan en la oscuridad. Pero cuando aprendemos a identificarlas como intrusas, nuestra identidad estar&aacute; protegida. Si has sido llamado, mantente enfocado. Lidera con confianza. T&oacute;mate el descanso. Env&iacute;a el mensaje de texto. Haz la llamada telef&oacute;nica. Convoca a la reuni&oacute;n. Pero por encima de todas las cosas, predica el Evangelio.<br /><br /><em>'<span><span>12</span><span>No es que ya lo haya conseguido todo o que ya sea </span><span><span>perfecto</span></span><span>. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jes&uacute;s me alcanz&oacute; a m&iacute;. </span></span> <span><span>13</span><span>Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. M&aacute;s bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atr&aacute;s y esforz&aacute;ndome por alcanzar lo que est&aacute; delante, </span></span> <span><span>14</span><span>sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jes&uacute;s.</span></span> <span> </span>'</em><br />-Filipenses 3:12-14<br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La paradoja de la grandeza: Por qué menos de mí significa más de Dios]]></title><link><![CDATA[http://www.jorge-r.com/bloges/la-paradoja-de-la-grandeza-por-que-menos-de-mi-significa-mas-de-dios]]></link><comments><![CDATA[http://www.jorge-r.com/bloges/la-paradoja-de-la-grandeza-por-que-menos-de-mi-significa-mas-de-dios#comments]]></comments><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 15:50:12 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.jorge-r.com/bloges/la-paradoja-de-la-grandeza-por-que-menos-de-mi-significa-mas-de-dios</guid><description><![CDATA[       &iquest;Alguna vez te has sorprendido pensando que lo tienes todo resuelto? &iquest;Que tu &eacute;xito es enteramente obra tuya? &iquest;Que mereces el reconocimiento, la posici&oacute;n, el honor? Todos tenemos momentos en los que creemos que somos el centro de nuestro propio universo.Si la Tierra fuera del tama&ntilde;o de una pelota de baloncesto, la luna estar&iacute;a a unos 30 pies de distancia y el sol estar&iacute;a a 2 millas. Y eso es solo el comienzo de un cosmos incomprensibl [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.jorge-r.com/uploads/1/2/6/6/126612031/10-16v-screen-sp_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">&iquest;Alguna vez te has sorprendido pensando que lo tienes todo resuelto? &iquest;Que tu &eacute;xito es enteramente obra tuya? &iquest;Que mereces el reconocimiento, la posici&oacute;n, el honor? Todos tenemos momentos en los que creemos que somos el centro de nuestro propio universo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Si la Tierra fuera del tama&ntilde;o de una pelota de baloncesto, la luna estar&iacute;a a unos 30 pies de distancia y el sol estar&iacute;a a 2 millas. Y eso es solo el comienzo de un cosmos incomprensiblemente vasto. No somos el centro del universo. Ni siquiera estamos cerca.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">En Mateo 20:20-28, encontramos una historia que revela con qu&eacute; facilidad podemos perder el sentido de seguir a Jes&uacute;s. Los disc&iacute;pulos hab&iacute;an estado caminando con Cristo durante a&ntilde;os, presenciando milagros, escuchando ense&ntilde;anzas profundas y experimentando una transformaci&oacute;n. Sin embargo, cuando Jes&uacute;s les dijo que se dirig&iacute;a a Jerusal&eacute;n para ser crucificado y resucitar al tercer d&iacute;a, lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s es casi c&oacute;mico en su malentendido.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La madre de Santiago y Juan se acerc&oacute; a Jes&uacute;s con una petici&oacute;n: "Ordena que en tu reino estos dos hijos m&iacute;os se sienten el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">&iexcl;Vaya ambici&oacute;n maternal! Esta madre quer&iacute;a lo mejor para sus hijos: los puestos de mayor honor y autoridad en lo que ella imaginaba ser&iacute;a el reino terrenal de Jes&uacute;s. Pero no ten&iacute;a idea de lo que realmente estaba pidiendo. Sin saberlo, estaba solicitando que sus hijos fueran crucificados junto a Jes&uacute;s.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La respuesta de Jes&uacute;s va al coraz&oacute;n del asunto: "Ustedes no saben lo que piden".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">&iquest;Con qu&eacute; frecuencia oramos por cosas sin entender lo que realmente estamos solicitando? &iquest;Con qu&eacute; frecuencia le pedimos a Dios que alinee Su voluntad con la nuestra, en lugar de rendir nuestra voluntad a la Suya?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Cuando los otros diez disc&iacute;pulos se enteraron de esta petici&oacute;n, se indignaron. Estall&oacute; una divisi&oacute;n instant&aacute;nea entre personas que hab&iacute;an estado unidas siguiendo a Jes&uacute;s. Esto es lo que el egocentrismo siempre hace: crea problemas donde no los hab&iacute;a, fabrica divisi&oacute;n donde hab&iacute;a armon&iacute;a y engendra resentimiento donde hab&iacute;a paz.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El egocentrismo es la ra&iacute;z de la mayor&iacute;a de los conflictos en los matrimonios, familias, amistades e iglesias. Cuando nos enfocamos en tener raz&oacute;n, obtener reconocimiento o asegurar nuestra posici&oacute;n, inevitablemente da&ntilde;amos las relaciones. Una vida egoc&eacute;ntrica nunca producir&aacute; conexiones saludables y duraderas con los dem&aacute;s.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La iglesia apenas estaba comenzando y ya ten&iacute;a conflictos internos impulsados por el ego y la ambici&oacute;n. &iquest;Te suena familiar? Dos mil a&ntilde;os despu&eacute;s, seguimos luchando con los mismos problemas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Jes&uacute;s convoc&oacute; a una reuni&oacute;n para abordar este problema y ense&ntilde;ar un principio que definir&iacute;a a Su iglesia para siempre: "Ustedes saben que los gobernantes de las naciones las dominan como se&ntilde;ores absolutos, y sus altos oficiales ejercen autoridad sobre ellas. Pero entre ustedes no debe ser as&iacute;. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deber&aacute; ser su servidor, y el que quiera ser el primero deber&aacute; ser esclavo de los dem&aacute;s".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Esta es la paradoja del Reino de Dios. La grandeza se encuentra en el servicio. El liderazgo se expresa a trav&eacute;s de la humildad. La influencia llega a trav&eacute;s del sacrificio. Todo est&aacute; al rev&eacute;s en comparaci&oacute;n con los sistemas mundanos de poder y reconocimiento.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Jes&uacute;s no estaba ofreciendo una nueva t&eacute;cnica de gesti&oacute;n o una estrategia astuta para el ascenso. &Eacute;l estaba revelando la naturaleza misma del reino de Dios: un reino donde los &uacute;ltimos son los primeros, donde los humildes son exaltados y donde el servidor es el m&aacute;s grande.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Apenas dos cap&iacute;tulos antes, en Mateo 18, Jes&uacute;s hab&iacute;a puesto a un ni&ntilde;o en medio de los disc&iacute;pulos y declar&oacute;: "Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como ni&ntilde;os, no entrar&aacute;n en el reino de los cielos".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">&iquest;Qu&eacute; significa volverse como un ni&ntilde;o? Los ni&ntilde;os son naturalmente egoc&eacute;ntricos; &iexcl;no necesitan que se les ense&ntilde;e a decir "m&iacute;o"! Pero no era a eso a lo que Jes&uacute;s se refer&iacute;a. &Eacute;l se&ntilde;alaba la completa dependencia de un ni&ntilde;o hacia los dem&aacute;s para su cuidado, provisi&oacute;n y protecci&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">A medida que crecemos y logramos el &eacute;xito, empezamos a pensar que nos hemos hecho a nosotros mismos. Atribuimos nuestros logros a nuestra inteligencia, nuestro trabajo duro, nuestros contactos. Olvidamos que todo lo que tenemos &mdash;incluyendo la vida misma&mdash; es un regalo de Dios. Jes&uacute;s nos llama de vuelta a esa postura de dependencia total, reconociendo que se lo debemos todo porque &Eacute;l dio Su vida por nosotros.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La Escritura es clara sobre la postura de Dios respecto al orgullo: "El Se&ntilde;or aborrece a los soberbios" (Proverbios 16:5). Santiago 4:6 nos dice que "Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Esa es una realidad que invita a la reflexi&oacute;n. Dios se opone activamente a los orgullosos. No los ignora, no simplemente le desagradan, sino que se opone a ellos. Mientras tanto, derrama gracia sobre los humildes.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Los l&iacute;deres religiosos de la &eacute;poca de Jes&uacute;s hac&iacute;an muchas cosas correctas externamente, pero sus actitudes y motivaciones estaban corrompidas. Realizaban actos de justicia para ser vistos por los dem&aacute;s, buscando el reconocimiento p&uacute;blico en lugar de la aprobaci&oacute;n privada de Dios. Jes&uacute;s vio a trav&eacute;s de su fingimiento.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Podemos enga&ntilde;ar a otros con apariencias externas, pero no podemos enga&ntilde;ar a Dios. &Eacute;l ve nuestros corazones, nuestras motivaciones, nuestras agendas ocultas. La buena noticia es que cuando nuestros corazones est&aacute;n alineados con el Suyo, nuestras acciones siguen naturalmente. Las actitudes centradas en Cristo producen acciones centradas en Cristo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Filipenses 2:3-11 proporciona el modelo perfecto para la vida cristiana: "No hagan nada por ego&iacute;smo o vanidad; m&aacute;s bien, con humildad consideren a los dem&aacute;s como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino tambi&eacute;n por los intereses de los dem&aacute;s".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Luego viene el ejemplo poderoso: Jes&uacute;s, "quien, siendo por naturaleza Dios, no consider&oacute; el ser igual a Dios como algo a qu&eacute; aferrarse; por el contrario, se rebaj&oacute; voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo".</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Piensa en eso. Jes&uacute;s, el Creador del universo, Aquel por quien todas las cosas fueron hechas, eligi&oacute; convertirse en siervo. No se aferr&oacute; a Sus privilegios divinos ni us&oacute; Su posici&oacute;n para beneficio personal. En cambio, se humill&oacute; a s&iacute; mismo hasta el punto de morir en una cruz.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Y debido a esta humildad y obediencia radicales, Dios lo exalt&oacute; hasta lo sumo y le dio el nombre que est&aacute; sobre todo nombre.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Jes&uacute;s dijo: "Si alguien quiere ser mi disc&iacute;pulo, tiene que negarse a s&iacute; mismo, tomar su cruz cada d&iacute;a y seguirme". Cada d&iacute;a. No una sola vez en un llamado al altar para salvaci&oacute;n, sino cada uno de los d&iacute;as.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Este es el trabajo continuo del discipulado: morir al egocentrismo y vivir para Cristo. Significa revisar nuestras motivaciones constantemente. &iquest;Har&iacute;a esto si nadie me estuviera mirando? &iquest;Estoy sirviendo para glorificar a Dios o para recibir reconocimiento? &iquest;Estoy buscando Su voluntad o tratando de doblegar Su voluntad a la m&iacute;a?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Estas son preguntas inc&oacute;modas, pero son esenciales para el crecimiento espiritual.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Imagina qu&eacute; pasar&iacute;a si toda una comunidad eclesial abrazara verdaderamente el liderazgo de servicio. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si dej&aacute;ramos de competir por posiciones y empez&aacute;ramos a buscar oportunidades para servir? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si valor&aacute;ramos a los dem&aacute;s por encima de nosotros mismos y busc&aacute;ramos genuinamente sus intereses antes que los nuestros?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El mundo necesita desesperadamente ver este tipo de comunidad: un pueblo que ama con sacrificio, sirve con humildad y sigue a Jes&uacute;s radicalmente. No un pueblo perfecto, sino un pueblo transformado por la gracia, rindiendo diariamente el egocentrismo por el centrismo en Cristo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La gracia de Dios siempre nos persigue, no solo para salvarnos del pecado, sino para hacer de Jes&uacute;s el Se&ntilde;or de cada &aacute;rea de nuestras vidas. &Eacute;l quiere despojarnos del egocentrismo que causa divisi&oacute;n, del orgullo que crea conflicto y del ego que nos impide amar verdaderamente a los dem&aacute;s.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El camino a la grandeza en el reino de Dios est&aacute; claro: ser menos para que &Eacute;l pueda ser m&aacute;s. Hum&iacute;llate para que &Eacute;l pueda exaltarte. Sirve a los dem&aacute;s para que puedas reflejar el coraz&oacute;n de Aquel que no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si hoy cerraras la puerta al egocentrismo y abrieras completamente tu coraz&oacute;n a Su se&ntilde;or&iacute;o? &iquest;Qu&eacute; conflictos podr&iacute;an resolverse? &iquest;Qu&eacute; relaciones podr&iacute;an sanar? &iquest;Qu&eacute; alegr&iacute;a podr&iacute;a inundar tu alma?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La elecci&oacute;n es tuya. Menos ego, m&aacute;s Jes&uacute;s. Es el &uacute;nico camino hacia la verdadera grandeza.</span></span></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>